Don Pedro

Un domingo por la ma帽ana apareci贸 un cura. Yo compart铆a entonces la habitaci贸n con Don Pedro, quien viv铆a sus d铆as en el hospital acompa帽ado de su esposa Bertha. El cura les di贸 la Comuni贸n a ambos, a mi solo me hizo una venia y se despidi贸.

Don Pedro es un se帽or alto y fornido, de 84 a帽os, ingeniero petrolero retirado, con unos ojos grandes y claros, muy celebrados por las enfermeras. Se pasaba todo el d铆a en la cama, leyendo los diarios o durmiendo, aunque una ma帽ana, con ayuda de la esposa, logr贸 bajar y sentarse en el sill贸n. Se puso contento ese d铆a. Luego se mare贸 y tuvo que regresar a la cama.

Don Pedro tiene 7 hijos, una veintena de nietos y un bisnieto. Lleva casado con Bertha, su segunda esposa, m谩s de 30 a帽os. El hijo de ambos, un hombre bonach贸n que podr铆amos describir como un Se帽or Barriga muy joven, lo visit贸 un par de veces durante los d铆as que compartimos habitaci贸n.

Don Pedro se alistaba para ir al quir贸fano la tarde que llegu茅 a aquella habitaci贸n doble, luego que me pasearan con cama y todo por los pasillos del Piso 13. Do帽a Bertha estaba nerviosa y lista para el momento que hab铆an esperado hac铆a m谩s de un mes.

Luego de una hora desde que se lo llevaran, reapareci贸 la camilla en la puerta de la habitaci贸n. A don Pedro se le hab铆a subido la presi贸n -por emoci贸n dizque- en el quir贸fano. El anestesista prefiri贸, entonces, posponer la operaci贸n. Do帽a Bertha ahora se encontraba frustrada, llorosa y algo desesperada respondiendo por tel茅fono las preguntas de los familiares.

Tanto esfuerzo y el pan que se quema en la orilla de la playa. Ahora solo le quedaba esperar que en su pr贸xima fecha en el quir贸fano, don Pedro no comiese demasiada ansiedad.

Varios d铆as despu茅s, cuando yo me aburr铆a en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI para los amigos), me cuentan que don Pedro lo intent贸 una segunda vez, y vuelta lo regresaron. Durante mis 煤ltimos d铆as en el hospital, le tocaba la tercera, 驴la vencida? Espero que s铆. Mi madre ya no pudo encontrarlo, ni a do帽a Bertha, en la habitaci贸n que compartimos, ni en UCI. Espero que el don lo haya logrado.

Don Pedro sab铆a ponerse majadero. Una tarde nos trajeron pescado frito de almuerzo. 芦Yo no quiero pescado, 隆no quiero nada!禄, lanz贸 de pronto el veterano desde su cama. Fue la primera y 煤nica vez que lo escuch茅 en ese tono, siempre fue amable, cari帽oso y respestuoso con su esposa, conmigo o cualquier visita que llegaba a la habitaci贸n. Do帽a Bertha, que de seguro lo conoce mejor que nadie, le regres贸 un fr铆o: 芦Ok Pedro, no vas a comer. Yo me voy a almorzar a la casa. Regreso en la tarde. Nos vemos禄. Y se fue sin m谩s, mientras yo me aprestaba a meterle diente al bendito pescado con su respectiva guarnici贸n de verduras.

Rato despu茅s entr贸 el T茅cnico enfermero de turno (芦T茅cnico禄) a comprobar que todo iba en orden. 芦As铆 que el se帽or no ha comido. Despi茅rtese, que ahora va comer禄. Era el sr. Cuadros, 芦Cuadritos禄, su chamba a veces era lidiar con pacientes majaderos como don Pedro.

to be continued…

(Escrito desde el piso 13B, cama 231A del Hospital Edgardo Rebagliati Martins.)

Deja una respuesta

Tu direcci贸n de correo electr贸nico no ser谩 publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende c贸mo se procesan los datos de tus comentarios.