Blogs, literatura e industrias

No sé como se me pasaron estos artículos ayer en El Dominical de El Comercio. Felizmente hoy le dí una nueva revisada. Primero, en una entrevista al escritor mexicano Juan Villoro, destacan algunas reflexiones sobre los medios digitales:

El periodismo digital se ha convertido en la señal de avanzada más evidente para las nuevas generaciones de periodistas. ¿La crónica tiene espacio en ese nuevo lenguaje?

El periodismo digital tiene un problema: extrema la brevedad en los reportes, es muy difícil leer en pantalla un texto de diez páginas. Exige una brevedad. El periodismo digital es un espacio para velocistas, es como estar corriendo cien metros planos en distintas pistas durante todo el día, porque se va actualizando y cambia muchísimo como las arenas del desierto. Creo que es un espacio para la información dura, no tanto para la lectura pausada. Pienso que la crónica requiere de una elaboración en el tiempo, como su mismo nombre lo indica; tiene que ver con un registro en el tiempo, pero también con una recuperación de ese tiempo. Las buenas crónicas tienen que desplegarse un poco para poder llegar a una profundidad. Creo en el periodismo de investigación que puede darse con crónicas profundas. En ese sentido, pienso que Internet es un recurso paralelo; es un canal de investigación muy útil, muchas veces encuentras información, estableces contactos, abres pistas de indagación. Me parece que Internet forma parte del apoyo. Para el cronista debe ser como una tertulia periodística, donde él recibe informaciones, brinda iniciativas, pone a prueba sus fuentes. Por ejemplo, es muy útil colgar una noticia para ver cómo reacciona la gente, a ver quién te dice algo; es una herramienta maravillosa de hoy. Pues bien, la tertulia siempre ha sido uno de los ejercicios de los periodistas. Todos los periódicos están rodeados de cafeterías y de bares.

¿Ese rol lo cumplen los blogs?

Exactamente. Los blogs son los bares de la aldea global, donde dices algo y te contestan; creo que eso es muy importante, porque siempre necesitas verificar y ampliar las informaciones.

Páginas más adelante el siempre lúcido Nelson Manrique nos habla sobre los cambios que vive la industria cultural en estos nuevos tiempos:

Estamos viviendo la transición entre la fase industrial del capitalismo y lo que se ha denominado la sociedad de la información. El orden industrial ha entrado en crisis. La manifestación más evidente de esto es la desaparición de la gran empresa. Henry Ford llegó a tener bajo un mismo techo a 103 mil trabajadores. Ahora una empresa de automóviles como Toyota trabaja subcontratando otras 40 mil empresas en muchos países del mundo. En los años setenta, cuando Velasco quiso controlar la prensa, la expropió. Eso sería imposible ahora con Internet, pues cada persona es potencialmente un emisor. Un blog se hace desde una cabina pagando 30 centavos de dólar. El problema ya no es dinero, sino conocimiento. Y estas transformaciones están volviendo a crear condiciones semejantes a las de la era preindustrial. Yo tengo en mi casa mis medios de producción, computadora, impresora, scanner, conexión a Internet. Y desde aquí envío mi producto por red. Igual trabajaba en su casa un artesano de la etapa preindustrial. Gran parte del desconcierto actual es por la incomprensión de este nuevo momento, en que lo viejo, lo industrial, está en crisis, y lo nuevo, vinculado a la sociedad de la información, está en expansión.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.