Rajes del oficio, Aquí Kubrick, Amos de la guerra

He devorado las dos entregas del libro en el que Pedro Salinas reúne a varios (los más renombrados, dice) de sus pares periodistas, “Rajes del oficio”. Sí, recién los leo. Ojo que “devorar”, para mis estándares de lector amateur (entiéndase, flojo) se mide en semanas, no en días u horas como lo harían otros ansiosos. Hecha la aclaración. Más de uno considera ya que esta serie de entrevistas se convertirán en lectura obligatoria para todo mortal que desee ostentar el tan preciado título de “periodista”. No les falta razón… Ya fuera de jodas, lean los rajes, por lo menos se van a entretener, sobretodo con el vólumen 1. Que además me dejaron una gran enseñanza: qué carajos significa “verbigracia”. No lo sabes. Ahora ya lo sabemos.

(Ah, vean esta entrevista que le hace, a manera de anexo, nuestro querido Alf, el aliancista Fernando Tuesta Soldevilla a Pedro Salinas)

Aquí KubrickUn segundo (tercer) libro que leí con inusual rapidez (es un ejmeplar pequeño, de 170 páginas, tampoco me pidan tanto) fue “Aquí Kubrick” de Frederic Raphael. Lo compré en los libreros de Parque Rivadavia, uno de mis lugares favoritos en Buenos Aires (estuve unos días en esa ciudad y ya tengo “lugares favoritos”, que loco, ¿no? No). De vuelta en Lima, le comenté a alguien -o fácil fue a mí mismo- que en esa ciudad uno le agarra el gusto a leer, quiéralo o no. Libros baratos, oferta generosa, espacios públicos para disfrutarlos. Como el Parque Rivadavia. Ahí encontré varios puestos, stands, kioskos, ofreciendo libros de segunda, tercera, cuarta, que para un conocedor (no es mi caso) debe ser algo así como un paraíso de papel. Luego de hacer la compra de la semana, tienes todo el parque para leer y leer. Y fue en una de sus bancas de madera donde comencé a devorar (siempre a mi ritmo) aquel libro sobre Kubrick. Resultó siendo escrito por el guionista de Eyes Wide Shut, su última película (no sé para qué menciono eso, si ya todos lo saben). El relato de Frederic Raphael, una serie de conversaciones telefónicas, anotaciones en su diario personal, anécdotas varias, y encuentros one-on-one, face-to-face, tête-à-tête, con el mismísimo Kubrick, se convierten en una oportunidad única para conocer de cerca al escurridizo Stan, sobretodo en sus últimos años.

El título original del libro es “Eyes Wide Open. A memoir of Stanley Kubrick and Eyes Wide Shut”. El título en español seguramente hace referencia a la manera cómo Kubrick saludaba a Fred cuando lo llamaba por teléfono. “Ici Kubrick”, decía ensayando su peor francés.

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