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En Curaçao

Curaçao: Westpunt Beach

Algunas cosas que aprendí hace unas semanas en mi visita a Curaçao, gracias una invitación del equipo de Caribbean Kids News (CKN), el programa para niños y adolescentes de las Antillas Holandesas (un NAPA del Caribe, digamos):

  • Curaçao no es lo mismo que Aruba. Es más, comete el error de confundir esas dos islas y te ganarás el derecho a una explicación muy exhaustiva. Las Antillas Holandesas están formadas por cinco islas, Curaçao, Bonaire, San Martín, San Eustaquio y Saba (antes eran seis, con Aruba), y a partir de ahí su división política y económica se pone complicada, así que no entremos en detalles.
  • Kòrsou, Curazao, Curaçao, Curación. Muchos idiomas se hablan en esta pequeña isla de 150 mil habitantes (la población de El Agustino o Chosica quizá). El idioma nativo se llama Papiamento, una lengua que tiene el cantito del portugués, es sobrino del castellano del cual se copia mal algunas palabras, con toques de Dutch (holandés, neerlandés), inglés y hasta francés. El Papiamento resume el espíritu multicultural, alegre y cálido de esta isla y de su gente, los curazoleños. Mis frases preferidas: Kon ta bai, danki y bon dia, cómo te va, gracias y buenos días.
  • Ahora, hay Papiamento y Papiamentu, no te equivoques. Nuevamente la dualidad Curaçao y Aruba, hermanos rivales, piensan en algo como Lima vs. Arequipa, o Lima vs. Iquitos.
  • Los nativos de la isla, ‘indios’ que le dicen, son como podrán adivinar de raza negra, no como nuestros ‘indios’ serranos, más bien cobrizos. Aquí es que empiezo a entender la vaguedad y vastedad de tal término, que provino originariamente de la lejana y ajena India.
  • Toma un curazoleño al azar y traza rápidamente su árbol genealógico. La línea de ascendencia más ‘sencilla’ será aquella que se inicia en algún territorio de la África negra, esclavos que poblaron la isla caribeña (al igual que gran parte de nuestro continente), para luego, siglos después, hacerla suya.
  • Las raíces de otros vecinos de la isla nos llevan hacia su Madre Patria, Holanda, Netherland. Durante mi días en la isla se celebraban competencias deportivas entre los miembros del Reino de los Países Bajos, fechas que entre otras cosas sirven como excusa para que los gringos-naranjas visiten su ex colonia, hoy convertida en su centro preferido para veranear en cualquier época del año.
  • Un pedazo de información totalmente aleatorio que conocí en esos días en el Caribe, y que hasta entonces me era desconocido: La actual Surinam fue canjeada por la norteamericana New York (antes conocida como New Amsterdam y New Orange). Un trueque entre británicos y holandeses, mediante el Tratado de Westminster. Esto explica por ejemplo que sitios neoyorquinos tan emblemáticos lleven nombres como Harlem (fka. Haarlem), Brooklyn (Breukelen), etc. (Más en The Dutch Influence on New York).
  • Las playas de Curaçao son como las vimos siempre en las postales y en la publicidad. Arena blanca y gruesa, agua de mar tibia e increiblemente transparente, celeste cerca a la orilla, azul marino (!) mar adentro. Gracias a la amabilidad curazoleña de Favell, director de CKN, pude conocer en un solo día un puñado de sus playas a lo largo de la costa occidental de la isla. Visitamos las playas ‘públicas’, las que visita el pueblo, es que también hay las ‘privadas’ para turistas con euros.
  • Visitamos de sur a norte, Caracasbaai, playa cristalina con fondo de piedras más que de arena; Marie Pamoen, una pequeña playita artificial que colinda con una playa privada más grande construída por un hotel, semejante a una piscina para principiantes como yo; Lagun Beach, de tranquilas aguas casi una laguna de agua salada; Kenepa Grandi, la más famosa y más fotografiada playa de Curaçao, es la que verás en los folletos de las agencias de viaje; y Westpunt, el final de la isla a la que llegué terminando la tarde, cómo su nombre indica es el punto más occidental de Curaçao.

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