Actualización [16 junio]: ¿Y qué fue? Un celular de Nokia. Se ve bacán. (Qué insoportable el ‘actor’ médico, ¿no?).
Porque es viral, ¿no? En estos días super mediatizados nada fuera de lo común puede suceder en nuestras pequeñas realidades cotidianas sin que lo veamos con un poco, bastante, de desconfianza.
Algunos apuestan por una campaña viral de alguna academia de Pole Dance, otros llegan a pensar en el Bar la 73 de Barranco. Esto tiene que ser “un BTL de cualquier cosa”, dicen en YouTube:
Nótese también el esfuerzo de utilizar nombres de usuarios propios de la cultura YouTube (para mezclarse con ‘la gente’): xixitaperu, luchitoperuchito, usureroduarte, shirleyiutube; y sus intentos por ser parte de la comunidad, dejando comentarios ‘en su idioma’, y respondiendo otros.
A mi me suena a que nos quieren vender más celulares Movistar. En fin, este es un caso para Café Taipá, aunque Arturo Goga ya lo vió antes.
Siempre he querido que me hagan ese tipo de entrevistas como la que publica hoy Perú.21 (el prejuicio que tengo por aquel status de ‘limeño destacado’ con el que se presenta a Gonzalo Torres, por el solo hecho de conducir un programa de TV, ha sido moderado en algo luego de leer esa entrevista. Tras 4 años de visitar rincones de esta ciudad, y escuchar in situ miles de anécdotas, algo tiene el buen Gonzalete para compartir).
Entonces, como dicha hipotética entrevista no se me va a dar en este espacio-tiempo, procedo a responderme yo solo un par de preguntas:
¿A qué huele Lima?
A pollo a la brasa, definitivamente, rico pollito con papa. Huele a pan recién salidito, temprano en las mañanas (según recuerdo de mis años de escolar y universitario) y sobre todo por las tardes a la hora del lonche (el launch peruano). Mi Lima de barrio solía oler a tierra mojada, a grass recién cortado (ahora ya casi ha desaparecido ese olor, cosas de la modernidad). Lima siempre huele a agua sin dudas, en verano con los carnavales y las piscinas inflables, y en invierno con la humedad que todo lo cubre y las lluvias tímidas de siempre. Olor a jazmín nunca, pero siempre a harina de pescado, más si se está cerca de nuestros primos del Callao.
¿Quiénes son los personajes de Lima?
De acuerdo, el afilador de cuchillos, el heladero, el panadero; también el tamalero, el mercachifle, el frutero con su carretilla, el triciclero (”fierro, catre, botella”, y todas sus variantes), el eterno jardinero (pequeño, jorobado, con ojotas), e infaltable -y temido en mi infancia- el loco de barrio.
***
En las calles de Lima me he tirado la pera y me he amanecido (aunque nunca he dormido en la calle, que yo recuerde). He caminado sin rumbo y he seguido la ruta de la 73 para no perderme. Me he enamorado y he odiado. Me han querido y me han maldecido. En sus calles me han asaltado y me han pedido limosna. He comido rico y he vomitado. He hecho cola para el cine y para el estadio. Sus calles, que veo pasar en la ventana el bus, son siempre las imágenes perfectas para el soundtrack de mi MP3 player.
La mejor canción dedicada a las calles de Lima: Ciëlo - “Diagonal”.
Eres tú / la única razón / para cruzar / esta ciudad. Veo pasar / grandes avenidas / y un avión en lo alto / de la gran ciudad. Oh oh oh / hacia donde irá.
La panza de burro es lo mejor que puede tener Lima. Llámenme meláncolico, pero siempre termino extrañando el invierno. (Supongo que a fines de febrero comenzaré a hacerlo). Es que es cierto, a Lima sí “hay que mirarla con ojos de turista”. Será por eso que ¿inconscientemente? en esta ciudad tratamos tan bien al turista, casi con exagerada zalamería y buenos modales. Será por eso que envidio a los turistas, que se admiran de mi Lima. Como se la merece.
A partir de este comentario recordé que hace unos años, el 2004 para ser más exactos, se realizó un evento que involucraba a PREVI, mi barrio, como infraestructura, como creación arquitectónica, como experimento singular: era algo llamado “IV Bienal Iberoamericana de Arquitectura”. Me enteré entonces por unos flyers que pegaron en los postes de toda mi urbanización. Ahí mostraban una foto de ese mismo espacio tal como se veía hace 30 años, en imágenes en blanco y negro. Los volantes consignaban esta página web (chilena), que ahora ya está desactualizada. Todo un viaje al pasado. Fue algo que hasta entonces no me había detenido a investigar y recién ese 2004 comencé a comprender.
Viajo entonces: Recuerdo los campeonatos de fulbito de los domingos, entre equipos llamados “Dinamarca”, “Suiza”, “EE.UU.”, o demás países, sin razón aparente (esto se explicará más adelante). Recuerdo que mi barrio estaba delimitado por calles y avenidas por las que transitaban muchos menos vehículos que ahora. Es así que conceptos como “avenida” y “cuadra” me fueron familiares más tarde de lo usual. Es que mi casa no estaba ubicada en ninguna avenida, calle o jirón, ni se podía encontrar en alguna “cuadra” específica. Estaba en un “lote” dentro de una “manzana” dentro de -como lo llamaban mis amigos de otros barrios- un “laberinto para ratones”. Ese laberinto de pasajes peatonales, placitas, parques y jardines fueron mi barrio. Recuerdo que era posible encontrar dos, tres, cuatro rutas distintas para ir de un sitio a otro, de un lote a otro, de una casa a otra. Casas de diseños singulares, modulares, divertidos al fin. Era usual -y lo sigue siendo aún- encontrar a un mensajero o un visitante preguntar por tal manzana o tal lote. (Incluso ahora no tengo claro cómo se ordenan los números de las manzanas en PREVI, alguna vez escuché una versión que decia: “las manzanas están numeradas de afuera hacia adentro”. Whatever that means.)
En los años 80 la avenida Alfredo Mendiola (la Panamericana Norte, a la altura del kilómetro 17,5) y la avenida Los Alisos (hoy amplia vía, rápida y transitada), eran los límites que yo rara vez cruzaba solo. En el vértice que forman ambas vías encontramos un parque, que funciona(ba) como una especie de buffer zone, entre el barrio y la ciudad. En ese lugar se realizaban los famosos campeonatos de fulbito. Los equipos eran países, los países eran 13, uno por cada equipo de arquitectos que formaron parte del Proyecto Experimental de Vivienda PREVI. La historia es larga y los detalles, nunca suficientes. He encontrado el extenso artículo PREVI Lima: 35 años después [también en versión PDF]. Lo copio aquí en toda su extensión, por si llegará a perderse en el sitio original. Además, se puede leer y ver algo más sobre PREVI en el libro “Ciencia y tecnología para el hábitat popular”
PREVI Lima: 35 años después
Equipo Arquitectura
Fernando García Huidobro*, Diego Torres* y Nicolás Tugas*
* Taller de Chile, Proyecto Elemental, Facultad de Arquitectura, Diseño y Estudios Urbanos, Universidad Católica de Chile, Santiago, Chile.
Resumen
Adaptarse a las necesidades del habitante, y dar espacio a sus aspiraciones; perdurar, albergar, posibilitar. Ésas podrían ser las virtudes de una buena casa, aún a riesgo de que la puesta en práctica de estas bondades signifique la lenta desaparición de la estructura original. ¿Cómo el arquitecto puede resistir esa condena? La aceptación de cierta independencia y vitalidad de la arquitectura, que se desencadena apenas terminada la obra, podría contener una respuesta.
Coincidentemente leía este post del Morsa mientras pensaba en comentar la gran noticia que encontré hoy en Perú21, por fin ampliarán los 3 ridículos carriles de la congestionada Panamericana Norte, a la altura del seudo terminal terrestre de Fiori:
Una parte del terminal terrestre de Fiori, en el distrito de San Martín de Porres, fue cerrada la madrugada de ayer por la Municipalidad de Lima. El motivo de la clausura es la ampliación de la Panamericana Norte.
La comuna metropolitana colocó, en el perímetro, bloques de cemento. El administrador de Fiori, Erick Hidalgo, se mostró a favor de la medida. “No hubo mayores problemas durante el operativo. El terminal de Fiori sigue funcionando. Las afectadas con la medida son otras dos instalaciones del terminal: Petrouni y Centrobús. Estas serán demolidas en los próximos meses”, manifestó Hidalgo.
Primero lo de San Marcos y luego la UNI. La Municipalidad de Lima no respeta a las dos universidades públicas más importantes de la capital [...] Así, claro, a recortarles el terreno, qué se han creído ellos, si esto es por el bien de la ciudad. Nada de ir pensando cómo se articula dicho espacio social y cultural con el resto de la urbe, cómo funciona todo. Para la Municipalidad (y en general para el país) la Universidad Pública no es funcional, sino es más bien una suerte de buffer zone, donde los que no pueden acceder al sistema privado puedan acceder a algún título.
Pienso que no se puede comparar esta medida de la municipalidad frente a una empresa comercial pésimamente ubicada en una zona que necesita adaptarse a la nueva ciudad, con el atropello sufrido por la Universidad San Marcos de parte de la municipalidad de Luis Castañeda. En este caso no se trata de un “espacio social y cultural”, es más, el terreno donde se ubica el campus de la UNI (ver el mapa) no está ni siquiera en una ubicación aledaña al Terminal Terreste Petrouni. Al campus universitario se accede por la avenida Túpac Amarú en Independencia, al terminal Petrouni por la Av. Alfredo Mendiola.
Tanto Fiori como el Centro Bancario han cedido terreno porque entienden que la obra a ejecutarse es de interés nacional. Por eso no entiendo la actitud de Petrouni, que, al ser una empresa pública, se niegue a apoyar una obra pública.
Es así, hay ocasiones en las que ceder es la mejor opción, por el bien de los demás, de las personas, los ciudadanos, sus clientes en este caso. Solo espero que Petrouni no trunque está esperadísima mejora de la Panamericana Norte, y olvidarme por fin del odioso tráfico en Fiori.
De hecho pues. Ya la tienen clara. Demostrando que “tiene calle” y que conoce los códigos del neolimeño urbano, algún creativo aspirante a Arjona hip hopero puso la letra a estos dos clips publicitarios para la Universidad de Lima, con los que dicen “te puedes identificar”. Bravazo broder.
Ahora, qué carajos importa de qué colores tienes las uñas o cuán gastado está tu jean, si se supone que uno va (o intenta ir) a la universidad, a no sé, aprender, discutir, crear, conversar, estudiar, investigar.
Es curioso que la universidad, a través de estos “creativos”, simplifique a su público objetivo (clientes) en unos cuántos estereotipos y lugares comunes, y me llama aún más la atención que los dirija a aquellos que piensan postular al examen de admisión, básicamente gente de 17 a 20 años. Si asumen que a esa edad, en su vasta experiencia de vida, ya “vieron todo”, ya “vivieron todo”, ya “la tienen clara”, es decir que ya tienen la certeza de lo que van a hacer en los próximos 5 a 10 años sin ningún rezago de duda, pues o equivocaron aquel público objetivo, lo están sobreestimando, o quizá están pensando en los veinteañeros tirando para treinta que se animan recién a entrar a la universidad. ¿La U de Lima la tiene clara? I don’t think so.
En fin, me queda otra duda sobre esa frase: ¿”clara” en contrario a “oscura”? Nah, ya muy subliminal la cosa.