
Anoche Rosa María Palacios denunció la presencia de miembros de Greenpeace, quienes en su afán de protestar por el aumento de la producción de biocombustibles, tuvieron la infeliz idea de invadir la zona protegida de la ciudadela de Machu Picchu, poniendo en peligros los muros y las ruinas incas.
La acción de Greenpeace en las ruinas de Machu Pichu fue realizada por un grupo de activistas integrado por ciudadanos chilenos, argentinos, colombianos, australianos y alemanes. La policía peruana demoró (sic) a tres activistas luego de que realizaran la acción de despliegue del cartel sobre las ruinas. [InfoBAE]
Según María Eugenia Testa, miembro de la Unidad Política de Greenpeace, organización ecologista internacional, la protesta fue realizada para llamar la atención de los representantes reunidos en la V Cumbre ALC-UE. “Estamos poniendo en peligro nuestros ecosistemas naturales como los bosques nativos y las selvas tropicales y al mismo tiempo la producción de biocombustibles está incrementando los precios de los alimentos afectando a las poblaciones más vulnerables”, expresó. [La República]
Pues ustedes acaban de poner en peligro un patrimonio de la humanidad. La campaña que ha iniciado Greenpeace es sin dudas atendible, pero con acciones torpes e irrespuetuosas como la que realizaron ayer en Cusco, tan solo le dan razones a los ONG-haters, que se reproducen como gremlins por estos lares.

