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Previ, Los Olivos, Lima

Purina

Siempre he querido que me hagan ese tipo de entrevistas como la que publica hoy Perú.21 (el prejuicio que tengo por aquel status de ‘limeño destacado’ con el que se presenta a Gonzalo Torres, por el solo hecho de conducir un programa de TV, ha sido moderado en algo luego de leer esa entrevista. Tras 4 años de visitar rincones de esta ciudad, y escuchar in situ miles de anécdotas, algo tiene el buen Gonzalete para compartir).

Entonces, como dicha hipotética entrevista no se me va a dar en este espacio-tiempo, procedo a responderme yo solo un par de preguntas:

¿A qué huele Lima?
A pollo a la brasa, definitivamente, rico pollito con papa. Huele a pan recién salidito, temprano en las mañanas (según recuerdo de mis años de escolar y universitario) y sobre todo por las tardes a la hora del lonche (el launch peruano). Mi Lima de barrio solía oler a tierra mojada, a grass recién cortado (ahora ya casi ha desaparecido ese olor, cosas de la modernidad). Lima siempre huele a agua sin dudas, en verano con los carnavales y las piscinas inflables, y en invierno con la humedad que todo lo cubre y las lluvias tímidas de siempre. Olor a jazmín nunca, pero siempre a harina de pescado, más si se está cerca de nuestros primos del Callao.

¿Quiénes son los personajes de Lima?
De acuerdo, el afilador de cuchillos, el heladero, el panadero; también el tamalero, el mercachifle, el frutero con su carretilla, el triciclero (“fierro, catre, botella”, y todas sus variantes), el eterno jardinero (pequeño, jorobado, con ojotas), e infaltable -y temido en mi infancia- el loco de barrio.

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Río gris

En las calles de Lima me he tirado la pera y me he amanecido (aunque nunca he dormido en la calle, que yo recuerde). He caminado sin rumbo y he seguido la ruta de la 73 para no perderme. Me he enamorado y he odiado. Me han querido y me han maldecido. En sus calles me han asaltado y me han pedido limosna. He comido rico y he vomitado. He hecho cola para el cine y para el estadio. Sus calles, que veo pasar en la ventana el bus, son siempre las imágenes perfectas para el soundtrack de mi MP3 player.

La mejor canción dedicada a las calles de Lima: Ciëlo – “Diagonal”.
Eres tú / la única razón / para cruzar / esta ciudad. Veo pasar / grandes avenidas / y un avión en lo alto / de la gran ciudad. Oh oh oh / hacia donde irá.

La panza de burro es lo mejor que puede tener Lima. Llámenme meláncolico, pero siempre termino extrañando el invierno. (Supongo que a fines de febrero comenzaré a hacerlo). Es que es cierto, a Lima sí “hay que mirarla con ojos de turista”. Será por eso que ¿inconscientemente? en esta ciudad tratamos tan bien al turista, casi con exagerada zalamería y buenos modales. Será por eso que envidio a los turistas, que se admiran de mi Lima. Como se la merece.

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