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Concierto de Paul McCartney en Lima, en dvd y mp3

Paul McCartney en Lima

Hace unos días compré un dvd bootleg del inolvidable concierto que dió Paul McCartney en el Estadio Monumental, el lunes 9 de mayo. A cambio de unos cuantos soles, me llevé dos discos con las tres horas del concierto en video, editados por un aficionado, que mezcla grabaciones hechas desde la zona más cercana al escenario, con algunas tomadas desde la tribuna Oriente. No son grabaciones profesionales, la edición tampoco es la mejor, pero se deja ver, y se disfruta.

También incluye los videos promocionales que el propio Macca estuvo publicando en YouTube, además de algunos minutos en la previa al concierto con las reacciones del público.

Pueden bajar los dos discos a continuación, via torrent:

Paul McCartney live concert in Lima, Peru. DVD – disco 1
Paul McCartney live concert in Lima, Peru. DVD – disco 2

Además subí un ripeo del audio del dvd, en formato mp3, en calidad 320Kbps CBR. Son 33 tracks, 350MB en total:

Paul McCartney live concert in Lima, Peru. MP3

Enjoy!

Las rutas del Expreso del Metropolitano de Lima

En mi uso diario del Metropolitano no suelo fijarme en qué estaciones se detiene tal o cual Expreso. Suelo tomarlo en Javier Prado, y siempre voy hasta la estación Naranjal, así que me da lo mismo si para en Caquetá o en la UNI. Con que siga avanzando rápido hacia el norte, me doy por servido.

Sin embargo, en ocasiones voy desde el norte hacia Angamos o Benavides, y no todos los buses Expreso se detienen en esas estaciones. Así que para usos prácticos, resumo aquí las cinco rutas del Expreso, con sus respectivos paraderos y horarios, con la información que publican en la web del Metropolitano:

Expreso 5: Naranjal, Independencia, Tomás Valle, Honorio Delgado, UNI, Caquetá, España, Central, Canadá, Javier Prado, Canaval y Moreyra, Angamos, Ricardo Palma y Plaza de Flores. (ida y vuelta)

-Nuevo Expreso que opera desde el 11 de marzo, de lunes a viernes, de las 9:00 a.m. hasta las 5:00 p.m.

Super Expreso: Naranjal, Canaval y Moreyra, Angamos, Plaza de Flores. (ida y vuelta)

-Esta es la ruta creada para todos los trabajadores que salen temprano en la mañana, hacia el centro financiero en San Isidro.

Metropolitano Bus Super Expreso

Expreso 1: Naranjal, UNI, Caquetá, 2 de Mayo, Quilca, España, Central, Javier Prado, Canaval y Moreyra, Angamos, Balta, Bulevar, Estadio Unión, Escuela Militar, Terán, Rosario de Villa, Matellini. (ida y vuelta)

Expreso 2: Naranjal, Tomas Valle, UNI, Caquetá, Central, Javier Prado, Canaval y Moreyra, Angamos, Plaza de Flores. (ida y vuelta)

-Esta ruta tiene menos paradas, vas más rapido, pero solo llega hasta Barranco.

Expreso 3: Naranjal, Izaguirre, Independencia, UNI, España, Central, Canadá, Javier Prado, Canaval y Moreyra, Aramburú, Angamos, Benavides, Plaza de Flores (hacia el Sur, de mañana; y hacia el Norte, de tarde)

-Esta ruta cambia la ida y la vuelta, según el flujo de gente que sale a trabajar/estudiar en las mañanas y regresa al Norte en la noche, vean:

Expreso 4: Naranjal, Izaguirre, Tomas Valle, UNI, Caquetá, 2 de Mayo, España, Central, Javier Prado, Canaval y Moreyra, Angamos, Plaza de Flores. (ida y vuelta)

-De gran utilidad, solo los sábados, todo el día. Debería haber uno de estos para los días de semana:

Eres tú, la única razón, Lima

La que siempre será la mejor canción de toda la historia de Lima, esta Lima de asfalto, de largos viajes en micros, de caminatas bajo la lluvia que no es lluvia, apenas garúa, acompañados por los aviones encima de nuestras cabezas. La canción que mejor resume lo que es vivir en esta ciudad, y las excusas que uno encuentra para seguir recorriéndola.

Es “Diagonal”, de Ciëlo [MP3 – 5.9mb]:

Encuentro esta joyita, un unplugged duo entre Mario Ciëlo (descansa en paz Cocó) y la Mena, la Javiera, chilena ella, también aprende a cantarle a Lima:

Eres tú, la única razón,
para cruzar, esta ciudad,
veo pasar, grandes avenidas,
y un avión en lo alto
de la gran ciudad.
oh oh oh
hacia donde irás
hacia donde está

Thumbnails de YouTube en Facebook

La situación es la siguiente: tienes un blog en WordPress donde publicas posts que incluyen videos de YouTube. Al pegar un permalink de este blog en el muro de Facebook, se esperaría obtener los thumbnails correspondientes al video YouTube.

Con un blog que administro (enlacenacional.com) esto no sucedía. Facebook solo mostraba el logo de la web como thumbnail. Siempre. Era muy aburrido.

He leído que mucha gente tiene este problema, la mayoría le echa la culpa a un error de Facebook. Buscando una solución dí con una pista: la solución pasa por insertar en la cabecera de cada página el meta tag siguiente, que indica qué imagen debe usarse como preview (en este caso deben ser los thumbnails del video YouTube):

< link rel="image_src" >

Para hacer esto automáticamente, encontré el plugin Facebook and Digg Thumbnail generator. Sin embargo, noté que este plugin falla con los códigos embeded más recientes de YouTube.

For the record, anteriormente, el código embeded era de este tipo:

value="http://www.youtube.com/v/AhMfIL5MF2A&hl=es&fs=1

Ahora es así:

value="http://www.youtube.com/v/Os28AxvgYSw?fs=1&hl=es_ES

Como resultado de esta variación, el plugin Facebook and Digg Thumbnail generator no funciona correctamente. Había que mejorar, actualizar, su código, en particular la línea correspondiente a la expresión regular que obtiene el identificador del video, una serie de 11 caracteres.

Para eso, reemplazo esta línea:

preg_match('@www.youtube.com/v/([^&"\' ]*)&@i', $post->post_content, $m);

por esta otra:

preg_match('/www.youtube.com\/v\/([A-Za-z0-9._%-]*)[&\w;=\+_\-]*/', $post->post_content, $m);

Y ya que estoy en eso, agrego dos variables extras, para generar dos thumbnails más que Facebook pueda mostrar:

$image = "http://i4.ytimg.com/vi/$yt_id/default.jpg";
$image1 = "http://i4.ytimg.com/vi/$yt_id/1.jpg";
$image3 = "http://i4.ytimg.com/vi/$yt_id/3.jpg";
...
echo "\t".'< link rel="image_src" href="'.$image."\" />
echo "\t".'< link rel="image_src" href="'.$image1."\" />
echo "\t".'< link rel="image_src" href="'.$image3."\" />

Hechos estos cambios, el plugin funciona correctamente, y ahora Facebook ya tiene 4 opciones de thumbnails para los links de Enlace Nacional: el logo, y los 3 thumbnails del video YouTube.

Cuadritos y Don Lucho

El técnico “Cuadritos” me recibió en UCI del piso 13 la primera mañana que desperté en esa sala, luego de haber subido desde Emergencias la noche anterior. Fue el primero que me bañó en una cama de hospital, y vaya que ya necesitaba un baño para entonces. Esa mañana se me quitó todo el pudor que aun me quedaba, luego de dos noches viviendo y durmiendo rodeado de extraños.

Sin mis lentes, me perdía los detalles y gestos de los rostros, miraba a todos con atención y quizá me devolvían la mirada pero yo no podía darme cuenta, sino hasta que me dirigían la palabra. Tenía que confiar que estaba en buenas manos.

Ya listo para el baño matinal a eso de las 8 de la mañana, la frase de Cuadritos fue: “Te daré una limpieza de gato, por encimita nomás. Si fuera una de pato, ahí sí me sumerjo”. Hilarante y tenebroso a la vez.

Cuadritos debe tener 40 a 50 años, aunque de lejos y sin lentes me parecía de 30. Era pequeño y jovial, campechano y muy gentil. A veces demasiado. Me permitió hurgar en la bolsa donde habían guardado mi pijama, mis útiles de aseo, y mis lentes. Para evitar los gérmenes, en UCI no permiten el ingreso de nada de esto, pero el decidió hacer una excepción conmigo.

Su hermana tiene un restaurant por Los Alisos, la zona donde han roto todas las pistas. El negocio no va bien, se lamentaba mientras me enjabonaba todo el cuerpo. Yo me imaginaba esa avenida, cerca a mi casa, destruída y llena de escombros, mientras tiritaba esa mañana de sábado, luminosa y gris. No hay nada como sentirse limpio.

La noche anterior me habían despertado para darme la buena nueva. ‘Subes a piso’, me dijo la enfermera en Emergencias. Genial, pensé yo, a pesar de haberme despertado a mitad de la fría noche. Lo que no sabía era que el espacio que me habían separado era una cama en UCI -a dónde vas a descansar luego de alguna operación, no cuando estás sano y consciente.

Me subieron nomás, y en el piso 13 me recibió Luis, Lucho, un técnico de unos 50 años, el típico zambo criollo, de vozarrón y bigote a lo Santa Cruz. “Cuando tú tenías 2 años yo ya estaba trabajando aquí”, calculó luego de preguntarme mi edad.

Cuando me recibió aquella madrugada, noté que don Lucho y los técnicos de UCI eran de otro level: le llamó la atención al inexperto camillero de Emergencias que me subió con mi pijama, chalina, guantes, lentes y demás agentes contaminantes. Me desnudaron entonces, me pusieron una delgada bata, unas vendas en las piernas, y todas mis cosas terminaron en una bolsa plástica.

Esa medianoche de viernes para sábado, con todo el trajín de la mudanza, se me fue el sueño. Así que durante sus buenas horas veía ir y venir a don Lucho, que atendía a los otros tres pacientes que me acompañaban en esa sala de UCI. Para mi sorpresa prendió la radio, puso Doble 9. Qué bacan, decía yo, me tocó un técnico rockero. (Y fue el primero y único, el resto de las veces el dial era dominado por Felicidad, Romántica, o si había algo de suerte, Oxígeno u Oasis). Ese sábado por la mañana don Lucho se fue y llegó Cuadritos.

Volví a verlo semanas después, andando por Unidad General (las habitaciones donde sí permiten visitas); y luego en la tercera vez que entré a UCI, luego de la operación mayor. Ahí comprobé que don Lucho era un gilero de polendas. La guapa y pequeña enfermera que me cambiaba el catéter aquella tarde, sufrió los descarados avances del veterano. Ella se incomodó, se molestó, yo estaba concentrado en la aguja, esperando el momento que la fría medicina ingresase por mis venas, causando un dolor como pocos. La enfermera marcó la fecha en mi brazo izquierdo: “cambiar en 2 días”.

Don Pedro

Un domingo por la mañana apareció un cura. Yo compartía entonces la habitación con Don Pedro, quien vivía sus días en el hospital acompañado de su esposa Bertha. El cura les dió la Comunión a ambos, a mi solo me hizo una venia y se despidió.

Don Pedro es un señor alto y fornido, de 84 años, ingeniero petrolero retirado, con unos ojos grandes y claros, muy celebrados por las enfermeras. Se pasaba todo el día en la cama, leyendo los diarios o durmiendo, aunque una mañana, con ayuda de la esposa, logró bajar y sentarse en el sillón. Se puso contento ese día. Luego se mareó y tuvo que regresar a la cama.

Don Pedro tiene 7 hijos, una veintena de nietos y un bisnieto. Lleva casado con Bertha, su segunda esposa, más de 30 años. El hijo de ambos, un hombre bonachón que podríamos describir como un Señor Barriga muy joven, lo visitó un par de veces durante los días que compartimos habitación.

Don Pedro se alistaba para ir al quirófano la tarde que llegué a aquella habitación doble, luego que me pasearan con cama y todo por los pasillos del Piso 13. Doña Bertha estaba nerviosa y lista para el momento que habían esperado hacía más de un mes.

Luego de una hora desde que se lo llevaran, reapareció la camilla en la puerta de la habitación. A don Pedro se le había subido la presión -por emoción dizque- en el quirófano. El anestesista prefirió, entonces, posponer la operación. Doña Bertha ahora se encontraba frustrada, llorosa y algo desesperada respondiendo por teléfono las preguntas de los familiares.

Tanto esfuerzo y el pan que se quema en la orilla de la playa. Ahora solo le quedaba esperar que en su próxima fecha en el quirófano, don Pedro no comiese demasiada ansiedad.

Varios días después, cuando yo me aburría en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI para los amigos), me cuentan que don Pedro lo intentó una segunda vez, y vuelta lo regresaron. Durante mis últimos días en el hospital, le tocaba la tercera, ¿la vencida? Espero que sí. Mi madre ya no pudo encontrarlo, ni a doña Bertha, en la habitación que compartimos, ni en UCI. Espero que el don lo haya logrado.

Don Pedro sabía ponerse majadero. Una tarde nos trajeron pescado frito de almuerzo. “Yo no quiero pescado, ¡no quiero nada!”, lanzó de pronto el veterano desde su cama. Fue la primera y única vez que lo escuché en ese tono, siempre fue amable, cariñoso y respestuoso con su esposa, conmigo o cualquier visita que llegaba a la habitación. Doña Bertha, que de seguro lo conoce mejor que nadie, le regresó un frío: “Ok Pedro, no vas a comer. Yo me voy a almorzar a la casa. Regreso en la tarde. Nos vemos”. Y se fue sin más, mientras yo me aprestaba a meterle diente al bendito pescado con su respectiva guarnición de verduras.

Rato después entró el Técnico enfermero de turno (“Técnico”) a comprobar que todo iba en orden. “Así que el señor no ha comido. Despiértese, que ahora va comer”. Era el sr. Cuadros, “Cuadritos”, su chamba a veces era lidiar con pacientes majaderos como don Pedro.

to be continued…

(Escrito desde el piso 13B, cama 231A del Hospital Edgardo Rebagliati Martins.)

No one laughs at God in a hospital

Este viejo hospital es, de facto, católico, apostólico, romano. Todas las habitaciones tienen en la pared un Cristo crucificado -ahí donde podría haber un rack con una tele, o algo por el estilo-. No es la mejor imagen que uno puede tener para irse a dormir, pero ahi está, un cuerpo lacerado, colgado, sufriente, dándote las buenas noches.

Me acompaña en la habitación, en la cama B, una pareja de esposos. Él, el paciente desde hace 3 meses. Ella, la esposa perfecta. Haydée, una mujer menuda de unos 40 años, poco atractiva, una persona que según veo, sólo vive para atender a su esposo día y noche, y sus madrugadas más, que va y viene como un pequeño robot. Como digo, la esposa perfecta. Que se da el tiempo para darme una mano cuando estoy solo, sin familiares que me alcancen el agua o me acomoden el respaldar de la cama. Me daba algo de pena recibir su ayuda entonces, pero la necesitaba, asi que le agradecía cada vez.

Haydée y su esposo deben ser practicantes, seguidores -fanáticos quizá- de alguna religión evangélica/cristiana/brasileña. Escuchan por radio Pacífico AM, todo el el tiempo, programas religiosos. Luego oran o leen textos idem.

Mi tía Carmen, que ha acompañado a mi mamá en el hospital, sobre todo en los momentos más tensos (como el día previo o posteriores a mi operación), es Testigo de Jehová. Recuerdo que de niño leía las revistas “¡Despertad!” que encontraba en su casa, o los coloridos libros de historias apocalípticas publicados por la “Watchtower”. Mi mamá también es Testigo, recientemente, y he visto que serlo le ha servido -me ha servido, a través de ella- para tener una fortaleza de mente especial, que en situaciones como tener un hijo en el hospital, es bienvenida.

Dios, o Jehová, o Yavé, o Cristo, está pues muy presente en este viejo edificio. No olvido que me persigné, casi como acto reflejo, la primera noche que pasé en Emergencias. Es que nadie se ríe de Dios en un hospital…

(Escrito desde el piso 13B, cama 231A del Hospital Edgardo Rebagliati Martins.)